Biografía
Una investigación personal
Emilia Chirivella (Valencia, 1958) es una artista visual emergente y autodidacta cuyo desarrollo artístico comenzó en su juventud, complementado con formación en talleres privados de artes plásticas, donde consolidó las bases de una investigación profundamente personal. Su obra nace de la intuición y de una exploración sostenida de los espacios de silencio interior, la transformación y la conciencia.
A través de veladuras, materia y luz, Emilia construye composiciones que invitan a adentrarse en mundos íntimos y simbólicos. Cada pieza funciona como un umbral: una invitación a suspender el ruido cotidiano y acceder a capas de significado que trascienden lo puramente visual. Su pincelada —a veces suave, a veces enérgica— traduce estados emocionales en formas que vibran con vida propia.
Tras varios años como tatuadora profesional, decidió dedicar plenamente su tiempo a la creación artística. Actualmente desarrolla su trabajo en España, explorando distintas técnicas y materiales —gesso, polvo de mármol y acrílico— que combina para construir composiciones en relieve y generar profundidad y textura únicas.
El eje central de su práctica es la búsqueda de lo invisible: los espacios entre la conciencia, los sueños y otros mundos posibles. El color, la materia y las formas surgen como elementos de conexión entre lo interior y aquello que permanece más allá de lo visible.
Formación artística
Taller privado
Formación en artes plásticas en el taller privado de Rafael Catalá.
Autodidacta
Práctica y desarrollo artístico autodidacta, de forma sostenida en el tiempo.
Investigación
Investigación y experimentación personal y continua con materiales y técnicas.
Statement
Entre lo visible y lo intangible
Mi trabajo explora los espacios entre lo visible y lo intangible. A través del arte abstracto busco crear obras contemplativas que conecten con la emoción, la energía y la espiritualidad: me gusta inventar mi propio mundo y hacerlo realidad mientras voy pintando.
Trabajo principalmente con acrílico, gesso, arena, polvo de mármol, lino y esparto, y aprendo de forma continua nuevas técnicas para seguir evolucionando en mi obra. Cada material elegido no es casual: responde a una búsqueda específica de textura, profundidad y resonancia emocional.
El proceso creativo es para mí un viaje hacia el interior. Las formas emergen de forma intuitiva, guiadas por una sensibilidad que intenta capturar aquello que el lenguaje no alcanza a nombrar: la vibración silenciosa entre dos estados, la frontera porosa entre el sueño y la vigilia, el instante en que la materia se convierte en símbolo.
